Ischemic stroke is a major neurological emergency. Endovascular thrombectomy has emerged as an effective treatment for patients with large-vessel occlusion. Nursing care plays a decisive role in ensuring patient safety and optimizing outcomes. This case is about a 77-year-old male with a history of vascular risk factors presented with aphasia and right hemiparesis. Stroke protocol was activated. Imaging revealed an M2 segment occlusion of the left MCA. Endovascular thrombectomy was performed under general anesthesia. The nursing assessment was guided by Patricia Benner's Theory of Clinical Wisdom and operationalized through the ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability, Exposure) method and validated scales such as NIHSS (NIH Stroke Scale), GCS (Glasgow Coma Scale), ASPECTS (Alberta Stroke Program Early CT Score), and MRC (Medical Research Council) strength grading. Alterations were identified in airway management, mobility, communication, and hemodynamic stability. Using the NANDA-I (North American Nursing Diagnosis Association International) taxonomy, nursing diagnoses were formulated and linked to Nursing Outcomes Classification (NOC) indicators and Nursing Interventions Classification (NIC) activities. Diagnoses included ineffective cerebral perfusion, risk of increased intracranial pressure, arrhythmia, risk of aspiration, acute pain, and anxiety, among others. Nursing interventions were structured across three phases: pre-procedure (e.g., neurological stabilization, technical preparation), intra-procedure (e.g., hemodynamic monitoring, airway support), and post-procedure (e.g., neurovascular assessment, structured communication using ISBAR). Person-centered, evidence-based nursing care supported procedural safety and early recovery. The systematic application of clinical tools and interprofessional collaboration were essential to preventing complications. The patient showed a favorable outcome with no neurological deficits at 48 h. Structured and theory-based nursing care across procedural phases is essential for ensuring safety, minimizing complications, and supporting recovery in patients undergoing thrombectomy for acute ischemic stroke. El ictus isquémico es una urgencia neurológica de gran relevancia. La trombectomía endovascular se ha consolidado como un tratamiento eficaz en pacientes con oclusión de gran vaso. Los cuidados de enfermería desempeñan un papel decisivo para garantizar la seguridad del paciente y optimizar los resultados. Este caso trata de un varón de 77 años con antecedentes de factores de riesgo vascular se presentó con afasia y hemiparesia derecha. Se activó el protocolo de accidente cerebrovascular. La imagenología reveló una oclusión del segmento M2 de la arteria cerebral media izquierda. Se realizó trombectomía endovascular bajo anestesia general. La valoración de enfermería se orientó según la Teoría de la Sabiduría Clínica de Patricia Benner y se operacionalizó mediante el método ABCDE y escalas validadas como el NIHSS, la Escala de Coma de Glasgow (GCS), el ASPECTS y la escala MRC. Se identificaron alteraciones en el manejo de la vía aérea, la movilidad, la comunicación y la estabilidad hemodinámica. Utilizando la taxonomía NANDA-I, se formularon diagnósticos de enfermería que fueron vinculados a indicadores de la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) y actividades de la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). Los diagnósticos incluyeron perfusión cerebral ineficaz, riesgo de aumento de la presión intracraneal, arritmia, riesgo de aspiración, dolor agudo y ansiedad, entre otros. Las intervenciones de enfermería se estructuraron en tres fases: preprocedimiento (por ejemplo, estabilización neurológica, preparación técnica), intraprocedimiento (por ejemplo, monitorización hemodinámica, soporte de la vía aérea) y posprocedimiento (por ejemplo, valoración neurovascular, comunicación estructurada utilizando ISBAR). La atención de enfermería, centrada en la persona y basada en la evidencia, respaldó la seguridad del procedimiento y una recuperación temprana. La aplicación sistemática de herramientas clínicas y la colaboración interprofesional fueron esenciales para prevenir complicaciones. El paciente presentó una evolución favorable sin déficits neurológicos a las 48 horas. La atención de enfermería estructurada y basada en teorías a lo largo de todas las fases del procedimiento es esencial para garantizar la seguridad, minimizar las complicaciones y apoyar la recuperación de los pacientes sometidos a trombectomía por ictus isquémico agudo.
Estrada et al. (Thu,) studied this question.