Este artículo analiza las estrategias estéticas, discursivas y formales a través de las cuales Stop filming us, but listen (Vivuya y Twahirwa, 2022), Dahomey (Mati Diop, 2024) y Saint Omer (Alice Diop, 2022) confrontan la persistencia de imaginarios coloniales en la representación del cuerpo racializado y proponen una renovación de la iconografía como vía de recuperación de su identidad y agencia. Desde un enfoque teórico que articula conceptos clave como lo postcolonial, la violencia epistemológica o los motivos visuales, se examina cómo estos films desplazan la mirada colonial y movilizan una iconografía crítica que desestabiliza los binarismos heredados –civilizado/salvaje, razón/emoción, objeto/sujeto–. El análisis se organiza en torno a la mutación de motivos visuales clave (el aula, la obra de arte, el juicio, el espectador, el salvador blanco), y se detiene en la inscripción política de esos desplazamientos formales. A través de puestas en abismo, rupturas genéricas e hibridaciones entre lo documental, lo ficcional y lo fantástico, estas películas construyen espacios de enunciación donde el Yo racializado produce sentido, reclama memoria y transforma las condiciones materiales e imaginarias de su representación.
Fernández et al. (Sat,) studied this question.
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