Cómo los condensados nucleares codifican la dinámica de señalización celular sigue sin estar claro. Los fotocuerpos (PBs) en Arabidopsis ofrecen un paradigma genéticamente manejable. Los PBs son condensados nucleares que detectan luz y temperatura organizados por el fotoreceptor termosenible fitocromo B (phyB). Los avances recientes han aclarado la composición de los PBs e iluminado la formación y función de los PBs. PhyB es el componente dominante y proporciona determinantes similares a andamiaje que reclutan socios de señalización selectivos como clientes primarios (unidos directamente a phyB) y clientes secundarios (reclutados a través de los primarios), abarcando reguladores de transcripción/esplicing, componentes de E3-ligasa, quinasas/fosfatasas y chaperonas. Estos clientes conectan los condensados de phyB a diversas vías ambientales y hormonales, posicionando a los PBs como un centro central para la integración de señales. La formación de PB se impulsa por la condensación codificada en el módulo de salida de phyB y se modula por su módulo fotosensorial, acoplando la ensamblaje/disolución al fotestado y temperatura. Los PBs se nuclean de manera no aleatoria en sitios de siembra preferidos, produciendo clases espaciales distintas con diferentes frecuencias de ocurrencia y termosenibilidad. La formación de PB divide la señalización entre los PBs y el nucleoplasma circundante, estableciendo un sistema fotosensorial de dos compartimentos. Dentro de esta arquitectura, la secuestración dinámica en los PBs ajusta la estabilidad y actividad del factor de transcripción nucleoplasmático para expandir el rango dinámico de señalización y extiende el control de phyB durante la noche al estabilizar phyB activo. Proponemos que los PBs funcionan como un reostato autorregulador, ajustando la sensibilidad a la luz nucleoplasmática en proporción a la irradiancia incidente y, por lo tanto, permitiendo una discriminación continua de los cambios de intensidad de luz a través de múltiples órdenes de magnitud. Sugerimos que esta lógica de dos compartimentos ilustra un papel general de los orgánulos sin membrana en la señalización: utilizando dinámicas de fase densa para ajustar la sensibilidad de la vía y la salida en la fase diluida circundante.
Du et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.