La fermentación microbiana es cada vez más reconocida no solo como un método tradicional de preservación de alimentos, sino también como un impulsor clave de la innovación culinaria que contribuye con sabores, aromas y beneficios para la salud únicos. Históricamente, la fermentación mejoró la vida útil de los alimentos, el valor nutricional y la calidad sensorial. Sin embargo, evidencia científica reciente ha revelado que los microorganismos fermentativos pueden modular el microbioma intestinal, interactuar con el sistema inmunológico y contribuir a la salud humana. Esta comprensión ampliada ha posicionado a los alimentos fermentados como un sector industrial de alto valor con un potencial económico y funcional significativo. Por lo tanto, avanzar en la investigación de la fermentación microbiana es esencial para reimaginar el valor alimentario, promover la salud humana y diseñar ecosistemas alimentarios futuros resilientes y sostenibles.
Lee et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.