Las partículas virales que se propagan a través de aerosoles son un grave riesgo para la salud, especialmente en entornos interiores. El control de la fuente (mascarillas), el distanciamiento y la ventilación son conocidos por reducir los riesgos de infección, pero dependiendo de las circunstancias, puede que no siempre se implementen con éxito en aulas, oficinas y otros lugares de trabajo. En tal caso, los purificadores de aire pueden ser una medida adicional para controlar los aerosoles infecciosos. Existen varias normas internacionales para evaluar la efectividad de los purificadores de aire, pero a menudo difieren significativamente en sus enfoques técnicos y normalmente están definidas solo para uno o pocos tipos de contaminantes. Se inició un proyecto en Alemania para desarrollar y evaluar un procedimiento estándar para probar los purificadores de aire contra bioaerosoles de manera más generalizada. Además de probar la eficiencia de eliminación o inactivación del virus, la evaluación también necesita considerar la efectividad para eliminar otros contaminantes relevantes, la aparición de posibles subproductos y otros parámetros como el ruido operativo.
Uhde et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.