La variabilidad glucémica mostró correlaciones significativas con la mortalidad a 28 y 180 días en pacientes con sepsis complicados por el síndrome de inflamación persistente y catabolismo. Los modelos de aprendizaje profundo confirman la utilidad de la variabilidad glucémica como una herramienta de predicción robusta para pacientes sépticos, proporcionando referencias valiosas para la toma de decisiones clínicas.
Wang et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.