Este artículo examina la creciente popularidad de las bebidas energéticas y la tendencia en aumento entre los jóvenes a consumirlas. Esta tendencia persiste a pesar de la evidencia que sugiere que el consumo de cafeína en el grupo de adolescentes no está recomendado y, si se consume, debe limitarse a no más de 100 mg diarios. Sin embargo, la mayoría de las bebidas energéticas superan los 100 mg y contienen ingredientes adicionales que pueden contribuir a problemas de salud y, en algunos casos, a la necesidad de atención médica. Los padres/tutores pueden no tener un entendimiento completo del volumen de cafeína que contienen ni de sus posibles efectos secundarios. Las enfermeras escolares necesitan estar informadas sobre las bebidas energéticas para proporcionar una evaluación adecuada y un plan de atención efectivo. Además, las enfermeras escolares están bien posicionadas para educar a estudiantes, personal y padres sobre los problemas de salud asociados con el consumo de bebidas energéticas, especialmente cuando la política escolar no aborda su accesibilidad o uso durante el día escolar.
Wendy Donald (lun) estudió esta cuestión.