Nuestros hallazgos indican una arquitectura genética compartida subyacente al desarrollo de trastornos neuropsiquiátricos de inicio en la infancia y errores de refracción. Estos resultados ayudan a aclarar las asociaciones observadas clínicamente entre TDAH, TEA y errores de refracción y proporcionan evidencia de que los procesos neurodesarrollales tempranos compartidos contribuyen a ambas condiciones. En conjunto, los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre la base neurogenética del error de refracción y su conexión con el desarrollo temprano del cerebro.
Pan et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.