Antecedentes: La neumonía sigue siendo una causa principal de morbilidad y mortalidad en niños menores de cinco años, especialmente en países en desarrollo. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona criterios clínicos para diagnosticar neumonía severa, las características superpuestas con otras enfermedades respiratorias pueden limitar la precisión diagnóstica. La evaluación radiológica, especialmente la radiografía de tórax, desempeña un papel crucial para confirmar el diagnóstico, evaluar la gravedad e identificar complicaciones. Materiales y métodos: Este estudio transversal analítico incluyó 300 niños consecutivamente reclutados de 2 a 60 meses de edad ingresados con neumonía adquirida en la comunidad severa definida por la OMS. Se registraron sistemáticamente datos clínicos, incluyendo características demográficas, síntomas al presentar y signos físicos. La saturación de oxígeno se midió mediante oximetría de pulso. Se analizaron parámetros de laboratorio, incluyendo hemogramas completos y velocidad de sedimentación globular. Se realizaron radiografías de tórax en todos los pacientes, clasificándolas en consolidación neumónica, neumonía intersticial, bronconeumonía y complicaciones asociadas. Las radiografías fueron interpretadas independientemente para reducir el sesgo del observador. Para el análisis estadístico, los hallazgos radiológicos se categorizaron como variables binarias (presencia o ausencia de cualquier anormalidad en la radiografía de tórax) y se evaluaron las asociaciones entre parámetros clínicos y anormalidades radiológicas mediante la prueba de chi-cuadrado. Resultados: La mayoría de los pacientes (228, 76%) tenían entre 2 y 12 meses, con predominio masculino de 204 (68%). Las características comunes al presentar incluían tos en 295 (98.4%), respiración acelerada en 300 (100%) y fiebre en 240 (80%), mientras que la letargia se observó en 134 (44.8%) de los casos. El examen clínico reveló taquipnea en 293 (97.6%), retracciones torácicas en 288 (96%), crepitaciones en 192 (64%), sibilancias en 96 (32%) y ruidos respiratorios bronquiales en 84 (28%) de los pacientes. La hipoxemia (SpO₂ <90%) estuvo presente en 192 (64%) de los casos. Los hallazgos de laboratorio mostraron leucocitosis en 156 (52%), neutrofilia en 168 (56%), anemia en 146 (48.8%) y velocidad de sedimentación globular elevada en 185 (61.6%) de los pacientes. Se identificaron anormalidades radiológicas en 156 (52%) de los casos, siendo la consolidación neumónica la patrón más común en 138 (46%), seguida por neumonía intersticial en 102 (34%) y bronconeumonía en 45 (15%). Las complicaciones como derrame pleural y empiema fueron infrecuentes. Se observó una asociación estadísticamente significativa entre parámetros clínicos y la presencia de anormalidades radiológicas en la radiografía de tórax, incluyendo fiebre (p<0.001), hipoxemia (p<0.001), cianosis (p=0.0097), sibilancias (p=0.014), palpitaciones (p<0.001) y ruidos respiratorios bronquiales (p<0.001). Conclusión: Las características clínicas, particularmente la hipoxemia, los ruidos respiratorios bronquiales y las palpitaciones, muestran una fuerte asociación con la presencia de anormalidades radiológicas en la neumonía pediátrica. La radiografía de tórax sigue siendo una herramienta esencial para confirmar el diagnóstico, caracterizar los patrones de la enfermedad y detectar complicaciones. Un enfoque clínico-radiológico combinado mejora la precisión diagnóstica y apoya el manejo efectivo en niños con neumonía adquirida en la comunidad severa.
Potpalle et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.