Los sistemas económicos contemporáneos han alcanzado niveles sin precedentes de avance tecnológico y capacidad de producción, sin embargo, continúan generando profundas desigualdades estructurales, incluyendo la concentración extrema de riqueza y la exclusión sistémica. Este artículo sostiene que tales resultados no son anomalías, sino resultados consistentes de marcos de medición que priorizan la acumulación financiera mientras descuidan la contribución ética, el impacto social y el equilibrio sistémico. Basándose en el marco filosófico eteryanista, el estudio propone una redefinición de los sistemas económicos como reflejos de la conciencia en lugar de meros mecanismos materiales. Introduce un modelo en el que el valor se evalúa a través de un sistema de puntuación multidimensional que incorpora parámetros éticos, sociales y sistémicos. Dentro de esta estructura, el poder económico se equilibra continuamente en lugar de acumularse, y el progreso tecnológico se alinea con la expansión de la conciencia humana en lugar de su desplazamiento. El artículo sostiene además que los futuros sostenibles no se pueden lograr únicamente a través de la innovación tecnológica, sino que requieren una transformación fundamental en cómo se definen y miden el valor, el progreso y la coherencia sistémica. El modelo Eterya se presenta como una base conceptual para tal transformación.
Şehrazat Yazıcı (Wed,) estudió esta cuestión.