Mantener el orden en territorios ocupados se consideraba vital para el éxito más amplio del esfuerzo bélico japonés durante la Guerra del Asia-Pacífico (1937–45). Los esfuerzos por establecer la paz en Filipinas tras la ocupación de las islas en enero de 1942 se vieron obstaculizados por la aparición de una amplia resistencia guerrillera. El ejército japonés empleó una variedad de medidas de pacificación y sometimiento para combatir la oposición y restaurar el orden. Quizás la medida más integral de todas fue la imposición de un sistema de justicia militar para reforzar el gobierno militar y facilitar el control militar sobre los territorios ocupados. Este artículo examina el sistema y su evolución en Filipinas entre 1942 y 1945, ofreciendo la primera revisión en profundidad de la justicia militar japonesa en las islas durante la Guerra del Asia-Pacífico. Demuestra el carácter dinámico de la justicia militar, enfatizando un cambio de la intimidación a la conciliación a lo largo de la ocupación, antes de una eventual radicalización de las prácticas judiciales hacia el final de la guerra. El artículo también reflexiona sobre el papel de la justicia militar en la violencia generalizada perpetrada por las fuerzas japonesas durante los últimos meses de la ocupación, identificando debilidades estructurales y normas institucionales como factores que moldean un notable aumento en el uso de la fuerza.
Kelly Maddox (Sat,) estudió esta cuestión.