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March 4, 2026Letras Femeninas0 citations

De la autobiografía a la ficción: memoria y alcances de la narrativa gráfica chilena de autoría femenina. Una conversación con Marcela Trujillo (Maliki)

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VNVilma Navarro-Daniels

Key Points

  • This research explores the evolution of female-authored graphic narratives in Chile, focusing on autobiographical elements and societal impact.
  • Interview with Marcela Trujillo, a prominent female graphic novelist.
  • Analysis of Trujillo's works and their themes related to femininity and identity.
  • Discussion on historical context of female authorship in the Chilean comic industry.
  • Trujillo's transition from autobiography to fiction reflects broader themes in women's narratives.
  • Increased visibility of women in Chile's comic scene indicates a progressive cultural shift.
  • Identified challenges in the publishing industry for female authors, including funding and market access.

Abstract

Aunque conocida principalmente como dibujante e ilustradora de cómics, Marcela Trujillo (Santiago, Chile, 1969) parte autodefiniéndose como pintora. En efecto, en 1993, se graduó de la Universidad de Chile como Licenciada en Artes Plásticas con una especialización en pintura. Cuatro años después, se trasladó a la ciudad de Nueva York, donde permaneció siete años. Allí obtuvo un Diplomado en Bellas Artes en The Art Students League of New York y un Diplomado en Animación y Guion Gráfico en The School of Visual Arts. Fue durante los dos últimos años de su estadía en Nueva York que desarrolló el personaje autobiográfico Maliki 4 Ojos. Estos primeros cómics se dieron a conocer en el semanario chileno The Clinic. Durante 2002 y 2003, Trujillo trabajó en la edición de las Crónicas íntimas de una chilena en la Gran Manzana. Luego de mudarse a Alemania, publicó Malikimamá, aventuras de madre y esposa, también en The Clinic (2006). De regreso en Chile, sus tiras tituladas Malikiadulta salieron en el mismo semanario (2008), siendo sus originales exhibidos en la Galería Gabriela Mistral, en Santiago. Marcela Trujillo ha expuesto su obra en diversas salas, tanto en Chile como en los Estados Unidos, Canadá y Finlandia. Su primera novela gráfica, Ídolo, una historia casi real (2017), le valió el Premio Municipal de Literatura, mención Edición (2018) y el Premio Literario 2019, mención Novela Gráfica. Junto a Isabel Molina, Sol Díaz y Pati Aguilera, Trujillo fue artífice de la revista Brígida, proyecto colectivo que vio la luz pública en junio de 2018 y cuya meta era—y es—la difusión del cómic de autoría femenina.En su obra comparecen su formación académica, así como una fuerte influencia de la cultura pop. A través de esta intersección, la autora cuestiona y socava algunos estereotipos sobre la mujer todavía vigentes en la sociedad chilena, en particular los relacionados con un canon de belleza femenino forjado por la mirada masculina y con la sexualidad de la mujer. Rasgo característico de su técnica es el uso del lápiz grafito, la plumilla y el pincel con tinta china siempre negra, así como una estética que Trujillo cataloga de “muchista,” expresión inventada por ella para referirse al estilo sobrecargado y excesivo de numerosos templos católicos y que, sin embargo, la atrae poderosamente.Vilma Navarro Daniels (VND): Marcela, en una sociedad como la chilena, ¿cómo el entorno cultural, social, económico, editorial, etc., estimula o desincentiva la creación de narrativa gráfica de autoría femenina?Marcela Trujillo (MT): Mira, depende porque, en Chile, el mundo editorial empezó a publicar novelas gráficas hace poco tiempo en comparación con los Estados Unidos, por ejemplo. Cuando volví de Alemania en 2006, empecé a hacer clases en la universidad y no existían libros de novelas gráficas publicados todavía. Mi primera novela gráfica salió en el año 2009. Luego, empezó a publicar Sol Díaz. Fuimos las únicas que publicamos novelas gráficas durante varios años. Y luego las editoriales empezaron a publicar a autoras que conocíamos, como Catalina Bu, Margarita Valdés y Paloma Valdivia. Abrió la Galería Plop! y se empezaron a hacer exposiciones de cómic, pero todo fue muy lento. Por supuesto, es difícil porque uno se demora mucho en hacer una novela gráfica y se gana muy poco.Lo bueno de iniciativas como el Fondo del Libro creado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio es que establecieron un nuevo género para apoyar los trabajos de cómic y novelas gráficas. Los premios literarios comenzaron a incluir novela gráfica recién en el año 2015. Por lo tanto, es un camino de corta existencia que está avanzando de a poco, creciendo y evolucionando, pero una de las cosas más difíciles es el financiamiento. Si no te ganas el Fondo, trabajar en un proyecto donde no vas a recibir ni un peso hasta poder publicarlo y, de lograrlo, tampoco vas a ganar mucho hace que algunas autoras que publican un libro después ya no deseen publicar más. Sí hubo un boom de publicaciones de autoras y fue—y ha sido—muy lindo porque los temas son generalmente relativos a ellas mismas, a la relación con sus hijos, la relación con su cuerpo, la relación que tienen con la sociedad, cómo es vivir sola, cómo es enfrentarse al amor romántico, etc. Así es como las publicaciones de mujeres fueron tomando los temas del feminismo.Hoy en día, la mayoría de los libros de cómics que se publican en Chile son de mujeres. Y de esto me siento promotora porque, cuando comenzamos a publicar el trabajo que he hecho con Sol Díaz, empezamos a hacer el podcast “La Polola” pensando que el mundo editorial chileno—el mundo publicado de cómics—era muy de hombres. Todos los festivales de cómics los organizaban hombres. Nosotras quisimos cambiar eso. No queríamos que nos invitaran ellos, no queríamos ser las que estábamos en “la mesa de mujeres” como invitadas, cuando los festivales se dividían en distintos temas y el último era “mesa de mujeres” . . . ¡e iban puras mujeres! En ese momento nació “La Polola” y empezamos a hablar sobre cómics de mujeres, invitamos a muchas dibujantes al programa, recomendamos libros de dibujantes y también invitamos a hombres. Quisimos cambiar el paradigma de que el mundo del cómic es masculino. Y cambió, porque ahora hay muchas más mujeres publicadas. Antonia Bañados, por ejemplo, acaba de sacar un libro en Francia, precisamente sobre la historia de su abuela, que fue una de las primeras mujeres que estudió medicina en Chile. Antonia se ganó una beca en la ciudad de Angoulême y se quedó allá y publicó allá.La Galería Plop! fue icónica. Duró muchos años y, de hecho, dos de sus dueñas, Isabel Molina y Pati Aguilera, son nuestras socias ahora, con Sol Díaz, en la revista Brígida, que ya lleva 19 números en los que hemos publicado a autoras de Chile y de Latinoamérica. También hemos publicado a autoras que no hacen cómic, sino que hacen ilustración, y nosotras las invitamos y hacen su primer cómic para la revista y, a veces, continúan haciéndolo. Hay muchas que publican sus cómics en sus redes sociales o que hacen fanzines y después los venden en ferias de diseño, algo que es común ahora. Después empezó a haber cursos de cómic en las universidades, de lo cual también me siento pionera por el curso que dicté en la Universidad Diego Portales cuando volví de Alemania. Se llamaba “El cómic como arte.” Tuve algunas alumnas destacadas, como Frannerd—Francisca Meneses—, que está haciendo su tercera novela gráfica en los Estados Unidos. O Melina Rapimán, que fue la creadora de Tribuna femenina, la primera revista chilena de cómic hecho por mujeres.Entre la revista Brígida y “La Polola” y las clases que hemos hecho en la universidad, no solamente yo, sino también Sol Díaz, Isabel Molina, Pati Aguilera, Sofía Flores Garabito, Constanza Salazar, Raquel Echeñique y Manuela Montero, las universidades y los institutos que tenían ilustración o arte decidieron ofrecer cursos electivos de cómic y luego carreras. Por ejemplo, el Instituto Profesional Arcos ahora tiene una carrera de ilustración—y ahí Sol Díaz y yo enseñamos “Cómic y Narrativa Gráfica”—y la UDP (Universidad Diego Portales) abrió un Diplomado en Cómic (el primero y único en Chile) dirigido por Paloma Domínguez Jeria (doctora en lingüística), donde Sol Díaz, Isabel Molina, Valentina Arenas (guionista de cómic) y yo somos parte del cuerpo docente. Se ha empezado a institucionalizar un poco más, a profesionalizar. Todavía no existe una carrera solo de cómic, porque creo que tampoco hay un mercado real, pero sí siento que hay un espacio muy fértil acá en Chile. Creo que el mundo de la narrativa visual es mucho más generoso con las mujeres en comparación a como era diez o veinte años atrás. Hay muchas más mujeres que están dibujando y publicando. Es un buen momento a pesar de las dificultades.VND: ¿Cuál es tu aproximación a la narración autobiográfica y al diario? ¿Y qué papel social y cultural observas en este tipo de relato, particularmente para las mujeres?MT: El camino que ha recorrido el mundo de la narrativa gráfica femenina en Chile comenzó con la autobiografía de manera muy fuerte, contando las historias propias, la relación con la maternidad, la relación con el cuerpo, con los hijos. Y, de repente, transitó hacia la memoria del país. Se empezaron a hacer cómics que tenían que ver con la historia personal, pero también con la historia de Chile, con el golpe de Estado. Y esto se dio como un camino bien natural: autobiografía—memoria personal—y luego memoria familiar, memoria del país.La ficción es lo que sigue, y lo digo porque es el camino que he recorrido. Empecé con la autobiografía porque tenía atragantada mi vida, y el cómic fue como sacarme ese tapón. Quise siempre hacer eso con la pintura, pero nunca me resultó porque la pintura es muy simbólica. Por mucho que mi pintura sea figurativa y que tenga un título explicativo, la visualidad es subjetiva. Yo necesito el texto; siempre lo he necesitado. Y con mi pintura, el texto es el título, pero trato de que no signifique nada más allá de lo que tú puedes ver. Cuando conocí el cómic, cuando empecé a dibujar mi historia, era perfecto porque podía mostrársela al mundo y podía contar cosas. Conté todo lo que me estaba pasando. Ese momento coincide con mis dos últimos años antes de tener a mis hijas, cuando mi vida cambió diametralmente. Esa época—esos dos años—quedó fijada o congelada en esos cómics. Fue un tiempo de jolgorio total porque estaba flaca, estaba sola, vivía en Nueva York, y estaba todo bien. Hasta que tuve a mis hijas, la relación con mi marido y después la separación. Así se inició el drama, que también quedó escrito, dibujado y pintado.En esa época empezó todo el tema con mi cuerpo. Publiqué El diario íntimo, donde hablaba de mi cuerpo, de la relación con mis hijas, de la relación con los hombres, con el romanticismo, etc. Y eso me duró harto tiempo hasta que me crucé con la ficción por primera vez, cuando hice Ídolo, que fue un experimento completamente. El podcast “Out on the Wire” de Jessica Abel me ayudó muchísimo, pues ella enseña a trabajar la narrativa para diferentes medios: novela, novela gráfica, programa de radio. Fue la primera vez que me metí a ver las estructuras narrativas, del arco narrativo, de los personajes, etc. Me empujó a avanzar porque, cuando estaba en la mitad de este proyecto, me vino una depresión atroz y estuve a punto de dejar el libro. Ese podcast me ayudó a no abandonarlo. En uno de sus capítulos que se llama “Dark Forest,” Abel decía que, en el proceso creativo, llega un momento en que uno se va a enfrentar con un bosque oscuro y no va a saber si cruzarlo o dar media vuelta e irse. En ese momento, comencé a cuestionarme: “¿por qué estoy haciendo esto si lo estoy pasando pésimo y, además, soy pésima y soy lo peor?”. En ese momento, o abandonas tu proceso creativo o cruzas el bosque, y todo lo que te estaba haciendo mal ahora se transforma en positivo y, al final, terminas. Y terminé Ídolo.Entonces, puedo decir que durante mi depresión acudí al cómic. Todavía estoy en la autobiografía y creo que para las mujeres—volviendo a la pregunta—el género autobiográfico es sumamente útil y hemos tenido históricamente ese espacio para poder contar las cosas que nos pasan. Como nosotras no sabemos quiénes somos—porque no nos podemos identificar con los roles que nos ha impuesto la sociedad—, perdemos la noción de identidad. Es entonces cuando tenemos esta herramienta con la que podemos conocernos a nosotras mismas, al dibujar y al escribir; nos ayuda a descubrir quiénes somos. Y esto no es un problema para los hombres porque saben quiénes son: son los jefes. Siempre lo han sabido. Lo que ellos tienen que hacer es iluminarse, ir más allá: que llegue el dios X o Y y los ilumine y vean el espíritu. Y esto es el viaje del héroe. El héroe es el tipo que se ilumina con el espíritu y luego vuelve a su tierra a salvar a la humanidad.Durante la pandemia, tomé un curso en línea dictado por Gonzalo Maza sobre guion de cine. Él nos habló sobre el libro The Heroine's Journey: Woman's Quest for Wholeness, escrito por Maureen Murdock en 1990, en el que se expone que el viaje que propone Joseph Campbell—y Jung también—tiene como referente historias de pueblos originarios donde todos los héroes son hombres. Ella investigó las historias donde las protagonistas eran mujeres y construyó el viaje de la heroína, que consta de unos nueve pasos. El primero es la falta de identificación con la madre, algo así como desapego de la madre. Después, tratar de buscar la aprobación del padre. Luego, aprender todas las cosas para ser la mejor . . . mejor que los hombres. Después, lograrlo. Tras esto, sentir un vacío y, luego del vacío, buscar un mundo espiritual, conectarse con las diosas, con un mundo femenino. Recién en ese momento—después de haber sido como el hombre y después de reconciliarse con la madre y después de reconciliarse con el padre—sabes realmente qué es lo que tú quieres. Veo esto y digo: “mi vida es eso.” O sea, todo eso me ha pasado. Por eso nunca me he sentido identificada con Star Wars, que es como “elviajedelhéroe.com.” Era entretenido verla—y todos la veían—pero nunca me he sentido identificada. En cambio, sí con las historias de mujeres que hablaban sobre “qué aburrido es ser mujer y ojalá pudiera ser como los hombres.” Sin embargo, una vez que eres como los hombres, tampoco te dan la pasada. Y finalmente tienes que conectarte con las mujeres en tu interior o con las mujeres de tu familia.Cuando terminé El diario oscuro—en el que tematicé mi depresión entre otros asuntos—llegué a un momento en que hablé sobre la mitocondria, que es este lugar donde tenemos el ADN mitocondrial que heredamos de la madre, no del padre, porque la mitocondria del padre va en la cola del espermio, y la cola . . . ¡chau!, queda out. Entonces, el cigoto se forma con el ADN nuclear del padre y de la madre, pero el ADN mitocondrial solo proviene de la madre. Y eso es poder; como que vi un poder ahí. Y como mujer, una ve el poder de otra manera, porque nunca ha sido tuyo. Es algo que tienes que obtener. Los hombres lo tienen. Ni siquiera lo tienen que obtener; ellos lo tienen sin más. Yo ahí pensé que podría inventar algo con eso. Esa es la ficción que me interesa, que trata de algo tan fundamental como tu autobiografía o las cosas que son para me qué que en ese ADN cosas que nosotras heredamos de las por ejemplo, los los de de de de de cosas porque las mujeres siempre se me hacer un cómic para Brígida con los de Maliki y que en una mitocondria, e hice la mitocondria como una Y la donde ellos un y esta era yo con mi y eso era un cómic de dos Y con ese cómic empecé a inventar una historia y empecé a ya no es Maliki sino que son de mitocondria que por el cuerpo y que son Así El viaje de Siempre he sentido que antes de que me la yo era muy me mucho la me mucho saber por qué las cosas eran como Después de que me la me empecé a de mi cuerpo, de los del etc. Y como que esa ahí Cuando me la que fue después de la yo que a ser como esa de que ya no el cuerpo, que ya no me que un tipo me que me Me lo me de de y de cómo puedo ser Cuando se fue la fue la de que era que era como cuando yo era años. Por eso mi personaje tiene esa en el libro. puras muy pero muy que se en una De ahí para me mucho la ficción y, de hecho, en mis una a la otra a la porque mi libro también empezó a hablar de cosas Entonces, la ficción también tiene que ver harto con En tu el del cuando se trata de nos una una ilustración de entre ellos, el de la de Marcela este de tu el que sea un no solo una o o el cuerpo dibujado de tienen lugar en ese en esa de de se y En El viaje de creo que está la ahí yo hacer a Maliki con un cuerpo como era mi cuerpo antes de a pesar de que yo siempre pensé que era porque mi me que yo al y era un poco más que mis Empecé a después de la que en mi época de que en El diario siempre lo a que comencé a porque ahí empecé a lo hice un poco pero ahí se que se inició el Y después todo fue una entre el de y un de En El viaje de hay unos que son ellas son y todo bien. del cuerpo. Cuando al las un personaje que se llama y es tiene el de la que no sabemos hasta el es una y todas las que hay que son las está el cuerpo con el como mi por la cual yo tenía que que para poder tener para poder a los hombres. que que para poder porque hijas, porque porque pero no por lo Y fue un tan En El viaje de hice el de ir con el cuerpo. En mis todo ha vuelta en a eso. Cuando se me esta historia, me porque ahora ni siquiera del cuerpo, sino que lo el cuerpo es un no es la del cuerpo, sino que es el interior del cuerpo donde todo Por eso también que a los el cuerpo y se en como la manera en que cómics el cuerpo de la mujer ha tu al yo creo que, en cuando empecé a hacer los cómics para The la relación con mi cuerpo tenía mucho que ver con Yo siempre el cuerpo al Entonces, vez que me Y vez que porque para qué a el tiempo si no a tener o me o me que lo Cuando ese cuerpo que tenía el de al mundo de la Creo que en ese momento empezó mi trabajo de cómic y, de manera, un y que soy ese tipo de porque así fue en ese momento y porque en todo Chile. En The yo de con mi y con pero solo fueron cómics. El otros o hablaban de en esa hablar de era algo para una mujer, más todavía hablar de como algo que estoy y no como que soy un empecé a hacer mis libros y mis siempre fue un porque después me y, y la Entonces, el tema del cuerpo tenía que ver con que yo tenía que Por eso la sexualidad para siempre con el tema del cuerpo. la Y cuando me la de pensando que los hombres no me iban a . . . porque me empezó a no que los hombres me Fue una el cuerpo para es un O sea, yo al cuerpo porque por no es como yo lo que empecé a he el cuerpo por siempre me la que era como un mundo de un mundo pero que era Cuando al en la de nos cómo la y me saber que todos tenemos eso Me el cuerpo y sus Y la que a eso siempre era una Después empezaron a de Y es todo como un o un algo que los han tenido que o está ahí Y eso me ha

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Vilma Navarro-Daniels (2025) studied this question.

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