Introducción: El uso de opioides representa un importante problema de salud pública debido a su papel en el manejo del dolor y los riesgos asociados con el abuso, la dependencia y los efectos adversos. El acceso a ciertas moléculas, particularmente la codeína y el tramadol, plantea preocupaciones respecto al uso apropiado y la frecuencia de la automedicación. Como profesional de salud de primera línea, el farmacéutico comunitario juega un papel central en garantizar la dispensación segura, proporcionando asesoramiento al paciente y previniendo el uso de alto riesgo. Este estudio tiene como objetivo analizar, a través de una encuesta realizada entre pacientes, los patrones de consumo de opioides y las prácticas relacionadas, con el fin de identificar hallazgos clave y áreas de mejora. Métodos: Se realizó una encuesta descriptiva entre 210 pacientes usuarios de opioides en la región de Rabat-Salé-Kénitra. El cuestionario exploró perfiles sociodemográficos, patrones de consumo de opioides, automedicación y efectos adversos. Resultados: La población de pacientes fue ligeramente predominantemente masculina (52.9%) y principalmente de 18 a 30 años (29%). La codeína fue el opioide más utilizado, con un 45.2% de los pacientes reportando consumo diario. La automedicación fue frecuente (32.4%), y más de la mitad de los participantes reportaron efectos adversos (56.7%) así como una percepción de dependencia (55.2%). Conclusión: El uso apropiado de opioides sigue siendo un desafío, caracterizado por una alta frecuencia de automedicación, adherencia subóptima y subregistro de efectos adversos. Los farmacéuticos comunitarios juegan un papel crucial en asegurar el proceso de dispensación y prevenir el abuso, resaltando la importancia de la formación continua y el fortalecimiento de la colaboración médico-farmacéutico.
Yassine Atbib*1, Mariama Jalaoui2, Hajar ZHAR3, Omar El Hamdaoui4, Yassir Bousliman5 (Mar,) estudiaron esta cuestión.